Semblanza

 

Diego María Rivera y Barrientos nació en la ciudad de Guanajuato, Gto., el 8 de diciembre de 1886. Hijo de maestros de escuela, las primeras letras las aprendió en su hogar, y continuó la instrucción primaria en la escuela de la calle de Cantarranas de su ciudad natal. A los seis años de edad se estableció con su familia en la Ciudad de México (1892), en donde continuó su educación escolar hasta 1897, año en que comenzó a asistir a las clases de dibujo nocturno en la Escuela Nacional de Bellas Artes de San Carlos como discípulo de don Andrés Ríos.

Abandonó la escuela en 1902, inconforme con el sistema de enseñanza de la pintura, y la sustituye por el campo. De esa etapa son algunos dibujos al modo académico y los cuadros La Castañeda, Paisaje de Mixcoac y La era, influidos en cierto modo por Velasco y en parte modernistas. En 1907 presentó su primera exposición y ganó una beca a Europa. Trabajó en la Academia de San Fernando de Madrid, al lado de Chicharro. Volvió a México en octubre de 1910 y regresó a París en julio de 1911. Tras una breve incursión en el puntillismo, de 1912 a 1917 se afilió a la escuela del cubismo. De 1918 es su Autorretrato a lápiz.

Se reintegró al país en septiembre de 1921. Al año siguiente pintó a la encáustica el nicho y el muro de fondo del Anfiteatro Bolívar de la Escuela Nacional Preparatoria. De 1923 a 1928 pintó al fresco los muros de los corredores del recién estrenado edificio de la Secretaría de Educación Pública. En 1926 y 1927 interrumpió su trabajo en la Secretaría para decorar al fresco el Salón de Actos de la Escuela Nacional de Agricultura, antigua capilla de la ex hacienda de Chapingo, en el Estado de México. En la escalera de uno de los grandes edificios de la Escuela realizó otras pinturas.

Entre 1929 y 1930 decoró el Salón del Consejo del Departamento de Salubridad y la logia del Palacio de Cortés en Cuernavaca, obra patrocinada por el embajador norteamericano W. Morrow.

En 1930 expuso su obra de caballete en el Palacio de la Legión de Honor de California, en Estados Unidos, y al año siguiente trabajó en el Luncheon Club del San Francisco Stock Exchange, en la residencia Stern y en la California School of Fine Arts. En 1931 expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York; en 1932 hizo la escenografía para el ballet H. P. de Carlos Chávez, pintó el retrato de una ciudad industrial en el Detroit Institute of Fine Arts, y en 1933 trabajó en el Rockefeller Center de Nueva York, en un mural que fue destruido. Al terminarse el Palacio de Bellas Artes, en México, Rivera ejecutó en el primer piso del foyer (1934) el mural que no se le permitió terminar en Nueva York. En 1929 había iniciado la decoración del cubo de la escalera del Palacio Nacional; la terminó en 1935, al cabo de varias interrupciones.

En 1936 pintó cuatro tableros para el Hotel Reforma. Hasta 1940 no hizo sino pintura de caballete, género que nunca dejó de practicar. De ese periodo, entre muchísimos otros cuadros, son el Retrato de Lupe Marín (1938), Bailarina en reposo y Danza de la tierra (1939). En 1940 pintó un mural para la Golden Gate International Exposition de San Francisco. En 1943 decoró el cabaret Ciro’s del hotel Reforma e inició dos tableros para el Instituto Nacional de Cardiología, que terminó al año siguiente. En 1944 reemprendió la decoración del Palacio Nacional, ahora en los corredores del primer piso del patio central. En 1947 y 1948, bajo el título de Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, volvió a resumir la historia de México, esta vez a partir de anécdotas, en un largo tablero dispuesto en el comedor del que fuera el Hotel Del Prado.

En 1951 pintó con poliestireno el cárcamo de Dolores, destinado a recibir el agua del sistema del alto Lerma. Un año antes se había presentado en el Palacio de Bellas Artes una gran exposición retrospectiva del artista. En los últimos años de su vida realizó en mosaico el frontis del estadio de la Ciudad Universitaria y la fachada del Teatro de los Insurgentes; viajó a la URSS por segunda vez; organizó una nueva exposición con temática soviética; viajó a Guadalajara y prometió hacer allí un mural si se cambiaba el nombre a Ciudad Guzmán por el de Zapotlán de Orozco. Ya muy enfermo, pasó una temporada en Acapulco, donde pintó una serie de crepúsculos.

Diego Rivera —cuyo propósito fue “ligar un gran pasado con lo que queremos que sea un gran futuro de México”, como él mismo dijo en alguna ocasión— tomó posesión como Miembro Fundador de El Colegio Nacional el 15 de mayo de 1943. Murió en la Ciudad de México el 24 de noviembre de 1957. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores.